sábado, 8 de agosto de 2015

X

Sentada en el tren junto a miles, recuerdo como me cogías del pantalón para que me acercara a .
No quería escaparme, ni nuestras lenguas entrelazadas y mordidas querían cesar ese arrebato. Pues habían pasado muchos días, y ambos sabíamos desde que entre por la puerta lo que iba a suceder esa tarde.
Une película mas inocente en la lista y pequeños juegos a cosquillas encendieron las alarmas de que una vez mas el sofá debía ser probado.
Tus garras aprisionaban mi trasero mientras la otra estiraba de mis pezones buscando una muestra de placer.
Gruñías enfadado.

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