jueves, 30 de julio de 2015

¿Perdonarte?

Los días pasaron rápido. Luego de que rompimos jamás imaginé que todo se volvería así. Duro, imposible y triste. Debo decirte que nunca pensé que serías tú quien rompiera mi corazón y lo dejara destrozado para luego marcharse. Quizá nunca me quisiste, o quizá sí. Nadie lo sabe. Lo cierto es que hay una sola verdad que sí es cierta: aún no puedo perdonarte.


Sé que perdonar es parte del coraje y educación que tienen los seres humanos para desenvolverse en las relaciones humanas, pero yo no puedo, algo me frena, algo me dice que aún no es tiempo, que nada ha sanado y que debo seguir viviendo mi dolor. Pero yo ya no quiero. Quiero borrarte de mi mente y sacarte de mi corazón de una vez, porque, donde antes hubo amor por ti, ahora solo quedan recuerdos y decepción.
No puedo negar que te deseo lo mejor, pues nunca he sido rencorosa ni mala persona, pero no esperes que te perdone, porque no es fácil para mí. Y aunque nuestra relación no fue perfecta ni hermosa, aún así estuve enamorada, pero ahora ya no existe ese sentimiento aquí dentro. Espero algún día poder perdonarte, pero no te aseguro que lo haga ahora. Prefiero olvidarme de ti y seguir adelante, conocer otras realidades y enfrentarme a nuevos panoramas, porque tú no supiste dármelos, ni mucho menos incluirme en los tuyos.
No puedo perdonarte, no aún. No sabiendo que quizá me utilizaste o que fui más una molestia para ti, pues así lo pensé todas esas veces cuando estabas a mi lado sin mirarme y sin tener la valentía de decirme que hiciéramos algo distinto. No puedo.
No puedo perdonarte a ti, pero sí puedo perdonarme a mí misma por haber dejado mi propia identidad de lado, esa que ahora está volviendo porque he decido dejarte de lado a ti y ya comenzar a pensar en mí.
Sé feliz.

domingo, 26 de julio de 2015

Conejillo de indias.

Y sigo soñando donde estarás
Y sigo esperando que me vengas a buscar
Y sigo pensando que te cansarás

Por eso me retuerzo al saber que aprenderás
Saber que te odiarás y te irás
Saber que algún día por fin amarás.

sábado, 25 de julio de 2015

Cierren al salir.

Disculpa por confiar en ti, por desarrollar mi paciencia en tantas noches de larga espera, por no perder los papeles cuando debía, por todos esos detalles a altas horas que nunca sirvieron para nada...
Discúlpame por eso y más.
No te pido perdón a ti, sino a mi misma, pero lo agradezco.
Agradezco toda la paciencia que tengo ahora, los recuerdos amargos para compararlos con los bello, agradezco el saber estar sin chillarle a nadie aunque esté de los nervios, agradezco el respeto que me tengo y que tengo a la gente que me rodea.
Estoy orgullosa de que aparecieras para ser la mujer que soy hoy.
De lo único que me arrepiento es de no confiar y la frialdad se queda.... Pero con quien la merece, por eso conmigo, no hay segundas oportunidades.

viernes, 24 de julio de 2015

Despedidas inteligentes.

A veces la mejor manera de demostrar que alguien te importa es alejándote. ¿Cómo es esto posible? Tal vez te preguntes. Pues así…
Muchas veces damos por sentado que ciertas personas estarán siempre con nosotros y eso no es verdad. Por eso llega el momento en que alejarse es la mejor solución, la mayor muestra de interés, de cariño y en algunos casos, de amor.
Alejarse de esa persona cuando ella lo requiera, cuando necesite dejar de dar por sentado lo que tiene, cuando necesite estar en soledad y en silencio, cuando precise encontrarse a sí mismo y tal vez recuperarse y tener de vuelta todo lo que ha perdido.
Tal vez pienses: ¿cómo puedo ayudar si no estoy cerca? La respuesta es estando lejos. Muchas veces la lejanía es necesaria para sobrevivir, para sobrellevar las cosas para recuperar el camino. A veces a alejarnos de esa persona no es lo más fácil, pero sí es la mayor muestra de interés y cariño que puede haber de nuestra parte.
Me alejo porque me importas, porque deseo que te recuperes, que descubras que eres capaz de encontrar tu camino tú solo, para que descubras tu autosuficiencia. No lo olvides, me alejo porque te aprecio, por el cariño que te tengo y que deseo que tu también te tengas, para que analices tus errores para que te conozcas para que seas capaz de ver tus cualidades, de alabar tus logros y de saberte especial por ti y para ti.
Me alejo porque me importas y deseo verte bien, deseo verte feliz y pleno, sonriente y orgulloso de ti, tanto como yo lo estoy.
Pero ten presente que cuando sientas que valoras lo que tienes que al fin te has reencontrado y que la lejanía ha sido suficiente, puedes buscarme y podré entonces acompañarte de nuevo en tu camino…

Espero que entiendas lo que has perdido y nunca más vas a tener.
Siempre tuya.